diumenge, 1 maig de 2011

Día 7: Saint Louet - Bordeaux

 Y llegó el día que debíamos comenzar nuestro regreso a Barcelona. Después de cuatro noches en Le Thiaumerie, se nos hacía un poco triste el decir adiós a Michael y Sally. Nuestra marcha coincidía con el cumpleaños de Sally y con la boda del príncipe William con Kate Middleton, por lo que habían organizado una fiesta para esa tarde engalanando el patio con banderas de Gran Bretaña. Pero nosotros ya no pudimos quedarnos, a las 9 de la mañana, después de otro buen desayuno, abandonábamos el B&B.


Paramos en Torigni sur Vire, a comprar la comida dl viaje en el Carrefour, y llenar el depósito de gasolina (el mejor sitio en Francia para comprar la gasolina es sin duda los grandes supermercados, hay más de diez céntimos de diferencia respecto a las gasolineras de toda la vida). Y desde Torigni ya sólo paramos para volver a coger gasolina cerca de La Rochelle. Durante el camino pasamos cerca de Nantes, La Rochelle, Rochefort, hasta por fin llegar a Burdeos (Bordeaux). La ciudad es muy grande y nos costó casi una hora llegar hasta la puerta del hotel Ibis de course du Maréchal Juin, que estaba a menos de cinco minutos andando de la catedral de Saint André y el ayuntamiento. La habitación, con desayuno incluido, y la tasa de sejour (turística), nos ha salido por 88,70 (71+8+8+1'70). También hemos tenido que aparcar en el parking privado, y 15 horas nos han salido por 9 euros.Tras dejar las cosas en nuestra habitación, la cual apestaba un poco a tabaco, salimos a visitar la ciudad.

Nos dirigimos en primer lugar a la plaza de la catedral de Saint André, que no pudimos visitar porque había cerrado las puertas apenas media hora antes. Ya no nos sorprendió despues de haber visto tantas otras catedrales durante este viaje. A un lado de la catedral se encuentra la torre Pey-Berland, una torre de campanario coronada con la estatua dorada de Notre Dame de Aquitania. Al otro lado de la catedral se encuentra el Hotel de Ville o ayuntamiento.


Después de hacer las correspondientes fotos nos dispusimos a perdernos un poco por la ciudad. Bordeaux está repleto de salones de té, chocolaterías, restaurantes y vinacotecas. Atravesamos la rue de Monbazon, la rue des trois conils, la place de la Comedie, la place des Quinconces. Desde allí bajamos hasta el paseo que bordea el río Garonne, Quai Louis XVIII. A esta parte de la ciudad creemos que es a la que llaman el Puerto de la Luna, y que es patrimonio de la Humanidad. Es un paseo precioso, que tiene su punto culminante en la Place de la Bourse.

Desde esta plaza volvimos a subir para buscar alguno de los restaurantes que teníamos anotados. El primero que encontramos era más vinacoteca que restaurante, era el Aux quatre coins du vin. Así que buscamos otro, y el siguiente que encontramos fue Le Wine Bar, el número uno del trip advisor en Bordeaux. Por cierto, el dueño habla español.


Nos tomamos una copa de Château de Rochemorin del 2005, acompañada de un surtido de pates, embutidos y quesos. Lo culminamos con un tiramisú y una pannacota caseras, hechas por la esposa del dueño del local. Tuvimos mucha suerte de encontrar sitio en la misma barra del bar, pues un cuarto de hora más tarde ya estaba repleto. La cena nos salió por 48 euros (la copa de vino costaba 7 euros, y los postres 6 euros cada uno).


Con el estómago lleno nos fuimos a dar una vuelta nocturna por la ciudad. Lo que más nos gustó fue de nuevo la Place de la Bourse. Estas fotos corresponden a esta parte.




 Continuamos caminando durante una hora y media hasta que el cansancio del día ya nos pedía irnos a dormir. Burdeos nos ha gustado mucho, pero lo que intentaremos la próxima vez que vengamos es volver en avión, pues acceder o salir de la ciudad en coche es terrorífico.
Mañana toca vuelta rápida a casa, sin paradas turísticas. El próximo día intentaremos hacer un breve resumen de lo mejor y lo peor del viaje.
Hasta la vista, Au revoir

dissabte, 30 abril de 2011

Dia 6: Playas Desembarco y Honfleur

Hoy nos hemos levantado a las 8:30 con la intención de completar la visita a las playas del desembarco de Normandía que habíamos empezado ayer. Esta mañana tocaba ir a la zona del desembarco anglocanadiense, en concreto a la zona que comprende la playa de Juno Beach. Después la idea era ir hasta Honfleur, una pequeña ciudad que nos queda bastante alejada pero que todo el mundo nos decía que valía la pena llegarse hasta ella.
En el camino hacia Juno Beach hemos llegado a Bayeux, y la primera impresión nos ha gustado tanto que hemos parado media hora a visitarlo. Es un pueblo muy pintoresco, perfecto para quedarse a pasar la noche pues parece bastante orientado al turismo pero sin estar masificado, con mucha oferta gastronómica. Bayeux es una buena base para visitar toda la costa del desembarco, pues desde allí se puede acceder fácilmente a cualquiera de las playas. Lo que más nos ha gustado de este pueblo, o ciudad, ha sido sus calles y su catedral de Notre Dame. Nos hemos dado cuenta que en Francia, cualquier pueblo un poco grande ya tiene su propia catedral, y todas son impresionantes.



Hemos tenido que correr para llegar al parking del coche justo cuando ya había pasado la hora del ticket, nos hemos quedado con ganas de recorrer Bayeux con un poco más de tranquilidad, además, que aquí está el cementerio anglocanadiense, que no hemos podido visitar. Nos hemos dirigido ya sin paradas hasta Longes sur Mer, donde estaban unas baterías antiaereas alemanas bien conservadas. El paseo entre las diferentes posiciones ha durado algo más de media hora.


Desde Longes sur Mer hemos ido a Arromanches les Bains, donde se encuentra un cine que proyecta una película de 18 minutos sobre el desembarco, en 360 grados. Es decir, la pantalla rodea toda la sala y la gente se vuelve loca intentando seguir la proyección, con un sonido envolvente espectacular. La verdad es que ha valido la pena pagar los 4'30 euros que cuesta la entrada por persona. Después del cine nos hemos bajado hasta el pueblo y hemos comido unos típicos Moules frites  (moules avec fritres, o lo que es lo mismo, mejillones con patatas fritas), con una cerveza y una limonada (que es como llaman aquí a una especie de Sprite con un toque de limón).


Tras el almuerzo nos hemos acercado a la playa de Arromanches a ver los curiosos bloques que forman el puerto artificial que construyeron los ingleses para poder desembarcar su armamento y tropas. Son bloques gigantescos que aún permanecen en la playa oxidados y llenos de algas.


Por fin hemos dado por terminada nuestra visita a Arromanches y nos hemos dirigido hasta Honfleur. Teníamos nuestras dudas de si valía la pena hacer cien kilómetros dirección Le Havre sólo para ver esta ciudad, pero ya antes de llegar nos ha parecido que habíamos tomado la decisión correcta al pasar por el pueblo de Pont-l'Évêque (Puente del obispo), un pueblo en el que no hemos podido parar pero que tenía una muy buena pinta por sus casas y su oferta gastronómica.
Cerca de Pont-l'Évêque ya estaba Honfleur, pueblo al que hemos llegado a las cinco de la tarde, y que hemos abandonado dos horas después. Es un pueblo precioso, y no nos hemos arrepentido del paseito de cien kilómetros ida, cien más de vuelta. Impresionante en sus calles, en sus comercios, su iglesia de Santa Catalina (que bajo la apariencia de un mercado central esconde una original y preciosa iglesia de madera, la más grande de Francia), y sobre todo su Vieux Bassin, un pequeño puerto en el estuario del río Sena,  a medio camino entre los canales de Amsterdam y el Nyhavn de Coppenhage. Resumiendo, toda una sorpresa para nuestros ojos. Durante el rato que hemos estado allí, hemos comprado, tomado café y comido un crêpe (nuestro primer crêpe en Francia).




A las siete de la tarde hemos tomado el camino de regreso, a las nueve parábamos a cenar en Le Champêtre, un restaurante de Torigni sur Vire, y a las diez y media llegábamos, destrozados, al Bed & Breakfast. Hemos aguantado despiertos el tiempo justo para escribir este post, y ahora nos vamos a la cama. Mañana viajamos a Bordeaux, comienza el viaje de regreso.

Au bientôt!!

dijous, 28 abril de 2011

Dia 5: Playas del desembarco de Normandía

Esta mañana nos hemos levantado a las 7 de la mañana. Hay muchos sitios a visitar y poco tiempo. De hecho, esta parte la vamos a dividir en dos días, pues uno quedaba muy justo.
Después de un buen desayuno, como el día anterior, hemos cogido el coche a las 9 de la mañana para dirigirnos hasta Sainte Mère Église, un pueblo que sólo es destacable porque un buen día de junio de 1944 llovieron del cielo paracaidistas americanos de la división AirBorn, dentro de la operación Overlord que debía preparar la invasión aliada de la Francia ocupada. Uno de estos paracaidistas se quedó enganchado del tejado de la iglesia del pueblo, y actualmente se mantiene la figura de este paracaidista en la fachada, en mi opinión más como reclamo turístico que por otra cosa.


Tras visitar Sainte Mère Église, nos hemos dirigido al pueblo de Grandcamp Maisy, para visitar un museo al aire libre donde se conserva la batería antiaerea de Maisy. Pudimos recorrer las viejas trincheras y observar el armamento antiaereo alemán que aún se encuentra allí. El paseo dura unos tres cuartos de hora, por cinco euros y medio por persona, y creo que vale la pena.

Después fuimos hasta la zona de Pointe du Hoc, donde recorrimos los acantilados donde se atrincheraba el ejercito nazi a la espera de un ataque aliado. Una división de 220 Rangers del ejército americano escaló esos acantilados, sólo sobrevivieron 90 de ellos. Su objetivo era anular las baterías alemanas que amenazaban el desembarco de las tropas aliadas en la vecina playa de Omaha. El paisaje donde se ocultaban los alemanes tenía una siniestra apariencia lunar.


Tras pasear por estos parajes nos ha entrado el hambre y hemos vuelto a Grandcamp Maisy para comer en un restaurante junto a la playa, Le Duguesclin. La comida no ha sido nada del otro mundo y nos ha costado 64 euros, el servicio bastante malo y lento, lo único bueno del sitio han sido las vistas a la playa, donde había gente practicando el ski-surfing.


Y tras recuperar fuerzas, hemos continuado nuestra visita, esta vez por los cementerios de soldados. Primero hemos ido hasta el cementerio alemán de La Cambe. Allí hemos comprobado tristemente que muchos soldados apenas llegaban a los 18 años de edad cuando murieron en combate, entre junio y agosto de 1944. ¿Qué pensamientos debían pasar por sus cabezas en esos momentos?


Después ha sido el turno del cementerio americano al lado de Omaha Beach, en Colleville sur Mer. Millares de cruces y estrellas de David, todas blancas y alineadas en un manto verde se extienden en 700 hectareas de terreno. Una imagen impresionante...y triste.


No nos daba tiempo a bajar a la playa de Omaha desde el cementerio, así que hemos ido hasta el pueblo vecino de Saint Laurent sur mer para poder acercarnos hasta la playa y poder ver en persona el escenario del sangriento desembarco inmortalizado en tantas películas.


Con esta última visita ya nos hemos regresado hasta Torigni sur Vire, donde hemos comprado unos sandwiches en un supermercado, y unas cremes bruillée, para matar el gusanillo y llegar rápido al B&B, para ver el partido del Madrid-Barça de Champions League por la ITV inglesa (el clásico, en Francia, por tv inglesa, junto a un alemán).

Y mañana madrugaremos un poco menos, no mucho, para volver a la zona del desembarco, pero esta vez la anglo-canadiense.

dimecres, 27 abril de 2011

Día 4: Mont Saint Michel- Cancale - Saint Maló

Hoy nos hemos levantado a las 8 de la mañana. Nos esperaba un buen desayuno en casa de Sally y Michael: repostería, tostadas con cuatro tipos de mermeladas, cereales, yogures y fruta. Teníamos que coger fuerzas que nos esperaba un largo y duro día por delante. 
Nuestro principal y primer objetivo era llegar hasta Le Mont Saint Michel, a poco menos de 100 km. de nuestro B&B. Todo el camino fue bien hasta que llegamos a 3 km. del famoso pueblo. La caravana de coches que querían entrar al parking era impresionante. De todos modos, están tan acostumbrados y son tan profesionales que en un abrir y cerrar de ojos ya habíamos aparcado a poco más de un kilómetro del pueblo. Aprovechamos el camino para hacer unas cuantas fotos desde fuera del pueblo, que a posteriori fueron las mejores.


Le Mont Saint Michel, la segunda atracción turística francesa más visitada cada año después de la torre Eiffel, estaba abarrotada de gente, y eso que se trataba de un martes en teoría laborable. Había una gran cantidad de padres con unos hijos que sospechosamente no tenían colegio este día. La verdad es que con tanta gente pierde mucho de su atractivo, estábamos más preocupados por escapar de las aglomeraciones que de disfrutar de la belleza de un pueblo que se ha convertido en un centro comercial de estilo medieval. Además, nos fuimos sin visitar la abadía pues la cola para entrar era de impresión.


Como curiosidad, antes de salir nos encontramos con un restaurante, Madame Poulard, donde preparaban sus famosas omelettes en directo para todo el público que quisiera verlo, batiendo los huevos de forma rítmica. Eso sí, las tortillas posteriores se pagaban a precio de oro, era un restaurante carísimo.


Como no estábamos para semejante dispendio, nos fuimos hasta Cancale, un pueblo costero al este de Le Mont Saint Michel, a ver si comíamos unas ostras (bueno, Jose, a mí no me gustan). Después de mirar un poco nos decidimos por uno que tenía en su interior unos preciosos cuadros: A contre courant. Por unos 45 euros en total, comimos dos menús que incluían media docena de ostras, tagliatela con salmón y un postre, en nuestro caso arroz con leche y creme brulée (muy parecida a la crema catalana). Las ostras, según Jose, estaban buenísimas, y se quedó con ganas de más. 


Después de dar una gran vuelta por Cancale para bajar la comida nos fuimos hasta Saint Malo. Es un pueblo bretón muy pintoresco, con una gran muralla que lo rodea. Nos pareció un pueblo perfecto para alojarse unos días y tenerlo como "punto de salida" para diferentes excursiones por la zona de la Bretaña.




Después de Saint Malo ya se nos hizo tarde y nos fuimos directos hasta Torigni sur Vire, para cenar en una pizzería. Yo me comí un calzone y Jose una pizza bien grande. En total nos costó unos 25 euros con la bebida (Kronenbourg sin alcohol y coca cola). Y después ya nos volvimos al B&B, donde entablamos conversación con Michael, Sally y la pareja de alemanes que también se hospedan aquí.

Mañana toca madrugar para ir a la zona del Desembarco de Normandía.

dilluns, 25 abril de 2011

Día 3: Tours-Saint Louet sur Vire

Hoy nos hemos levantado a las 8 de la mañana. Cuando hemos bajado a desayunar el comedor era un hervidero de gente. Si al hotel Bordeaux de Bergerac le dimos una nota de 6’5, este de hoy, el hotel Etap de Tours, es un cinco pelado: aire acondicionado que no funciona, habitación pequeña y desayuno bastante limitado en su buffet. Se nota que los  Etap están un punto por debajo, o dos, de sus hermanos Ibis, pero la diferencia de precio tenía que notarse en algo.
Después de desayunar hemos ido a dar una vuelta por la ciudad, aprovechando que esta mañana no llovía. Hemos podido admirar la catedral de Saint Gitain, tanto por fuera como por dentro, espectacular.



Después nos hemos acercado hasta la Basilique de Saint Martin de Tours, una iglesia prácticamente desaparecida de la que se han conseguido conservar dos partes separadas dentro de la Rue de Saint Martin. Desde allí hemos comenzado a pasear por las calles de la ciudad vieja hasta llegar a la Rue de la Republique, donde hemos subido hasta el puente Wilson, que cruza el río Loira. El paseo ha valido la pena, las calles de la ciudad vieja  tienen un gran encanto, y el río es impresionante, con islas en el centro de su cauce.




Después hemos intentado dar con el Hotel de Ville, el ayuntamiento, pero el tiempo se nos ha echado encima y no lo habíamos encontrado, con lo que desistimos y volvimos al hotel a hacer el check-out y coger las cosas para llevarlas al coche.
Poco antes de las doce del mediodía nos poníamos en marcha dirección Saint Lô. El GPS se nos ha vuelto loco mientras intentábamos salir de Tours y casi hemos tardado media hora en conseguirlo. Por fin hemos podido salir de la ciudad y nos hemos encontrado con una carretera preciosa, entre grandes árboles, y más allá inmensos campos verdes salpicado a menudo con mantos de flores amarillas. Hoy el recorrido nos ha parecido más agradable, también ha sido algo más corto. Hemos cruzado muchos pueblos pintorescos: Beaumont sur Sarthe, Alençon, Pré en Pail, Domfront, Vire. Hemos comprado la comida en un Carrefour a la entrada de Le Mans. Hoy todo estaba cerrado al ser festivo excepto este centro comercial, que estaba abarrotado de gente. La comida nos la hemos zampado en una area de servicio tranquilamente. Finalmente hemos llegado a Saint Lô, pero no encontrábamos el Bed & Breakfast que habíamos contratado. Hemos tenido que llamar y la dueña, Sally, nos ha dicho que el B&B está a 16 km. De Saint Lô, en un pueblo llamado Saint Louet sur Vire. No nos salía en el GPS, por lo que hemos tenido que buscar alguna referencia, que tampoco hemos sabido encontrar. Al final hemos preguntado por el camino y el dueño de una casa ha sacado un mapa para buscarnos una ruta directa hasta el B&B. Gracias a su ayuda por fin hemos podido llegar hasta el pueblo, y luego allí hemos preguntado en una casa (todo esto en francés de supervivencia) que nos han indicado hacia donde estaba la casa de Sally y Michael.
Finalmente, a las 18:30, hemos llegado al B&B. Hemos estado hablando un rato con Sally y Michael, dos británicos a los que aún tenemos que preguntar cuánto tiempo llevan viviendo en Normandía. Luego hemos ido a cenar al pueblo más cercano con restaurantes abiertos, Torigni sur Vire. En realidad sólo había un restaurante abierto, y vacío. Nos hemos pedido, Silvia una Gallete con jamón, huevo y champiñones, yo una Tartiflette y para beber una Kronenbourg sin alcohol (que luego hay que conducir). Todo estaba bueno, aunque tampoco nos ha matado. La gallete es una especie de crêpe, mientras que el tartiflette es una especie de mussaka de patata, jamón y queso…mucho queso. Hemos salido llenísimos, la cena sin postre nos ha costado 25 euros (al final con dos kronenbourgs y dos limonadas), precio decente para lo que hemos tragado. Al rato de estar allí han llegado dos chicos que se han puesto a hablar en castellano con marcado acento asturiano. Cuando hemos salido les hemos dicho que aproveche y se han quedado sorprendidos, no se habían dado cuenta que hablábamos castellano entre nosotros.
Hemos dado una vuelta por Torigni y nos hemos vuelto al B&B a descansar y a escribir esta crónica.
Y mañana a Mont Sant Michel.

diumenge, 24 abril de 2011

Día 2: Bergerac - Tours

Hoy nos hemos levantado a las 8:00, y después de recoger nos hemos ido a buscar algún sitio en el que desayunar. Parece que al ser domingo y temprano los 'Salon de the' no estaban abiertos y no hemos visto ningún sitio en el que tomarmos un buen café con leche y un buen croasant, así que nos hemos vuelto al hotel a desayunar. El desayuno del hotel eran 9€ por persona, para nuestro gusto algo caro para la poca variedad que había.
Si tuviéramos que valorar el hotel le pondríamos 6,5: está muy bien situado y la habitación está bien, pero quizá el precio global es algo alto para lo que ofrece.

A las 10:00 cogíamos el coche y salíamos de Bergerac dirección Limoges. A la media hora nos hemos encontrado con una catedral impresionante en un pueblo llamado Perigueux, así que nos hemos visto obligados a parar. La catedral se llama St. Front, fue construida en el año 1120 y restaurada en el siglo XIX. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y forma parte del camino de Santiago en Francia.
Hemos llegado justo cuando empezaba la misa de Domingo de Resurrección y la iglesia estaba abarrotada. Ha sido bonito poder escuchar los coros mientras admirábamos la espectacular arquitectura y vidrieras de su interior.
También hemos podido disfrutar del día de mercado en el pueblo, donde había diferentes puestos de  paté, frutas, y demás productos típicos de la zona.


Hemos estado aproximadamente una hora y media en Perigueux y hemos vuelto a coger el coche. Si ahora hubiéramos tenido que escoger dónde pasar la noche, hubiéramos escogido Perigueux antes que Bergerac, ya que nos ha parecido un pueblo más completo, y con más posiblidades.

Después de Perigueux no hemos encontrado ninguna otra opción interesante para parar. Todos los pueblos por los que pasábamos estaban como 'muertos', no había gente por las calles, y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. Apenas hemos parado hasta llegar a Tours.

Tours es la capital del departamento de Indre-et-Loire y tiene 136.578 habitantes. El río que la atraviesa es el Loire, considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. La comarca de Tours es conocida por sus vinos y se dice que también por la forma tan perfecta de hablar francés.

Se cuenta que una de sus personalidades más notables fue San Martín de Tours, que estando al servicio del ejército romano, compartió su manto con un mendigo. Esta historia, y la importancia de San Martín en la región, hicieron de esta ciudad un punto de peregrinación en la Edad Media y una de las etapas en el camino hacia Santiago de Compostela.

Nos ha sido muy fácil encontrar el hotel donde nos alojaremos: ETAP Tours Centre (27, rue Edovard Vaillant). El precio de la habitación con desayuno y el impuesto incluido es de 59,28€.

Después de instalarnos y ducharnos hemos salido a dar una vuelta, con la mala suerte de que estaba lloviendo a cantaros, así que rápidamente hemos localizado uno de los restaurantes que recomiendan en Trip Advisor, Pierres Fondues (122 rue colbert, Tours), y nos hemos metido para darnos un gran homenaje. Hemos pedido una ensalada de primero para compartir, y de segundo una Fondue de pollo (marinado con hierbas provenzales). Jose se ha pedido una copa de Burdeos que estaba realmente bueno y después una cerveza 'Ecológica' y artesana que también le ha gustado mucho (yo me he tenido que conformar con una Coca Cola Light). La Fondue estaba buenísima, con sus 5 salsas... a cuál mejor. Teníamos que rematar la faena así que luego ha venido el postre: Un pastel vasco y una Dame Blanche... sobran los calificativos. La cena nos ha salido por 65€.

Cuando hemos salido del restaurante prácticamente no llovía, así que hemos decidido ir a pasear por el Loira con tan mala suerte que ha empezado a diluviar. No nos ha quedado más remedio que volvernos al hotel. Mañana madrugaremos e intentaremos visitar un poco la ciudad antes de marchar hacia Saint Lô, ya que Tours parece ser una ciudad muy interesante.


dissabte, 23 abril de 2011

Día 1: Barcelona - Bergerac

A las 8:15 ya teníamos el coche cargado y salíamos dirección a La France. Nos hemos dejado guiar por el TOM TOM y hemos hecho la ruta desde Barcelona pasando por Puigcerdà y Toulouse.
Durante el trayecto hemos parado en el CAPRABO de Alp para tomar un café y comprar alguna cosilla para la hora de comer.
El trayecto ha sido prácticamente todo lloviendo. Hemos comido en una área de servicio dentro del coche, un bocadillo con lo que habíamos comprado en el CAPRABO. No tiene mucho glamour pero el pan estaba buenísimo! :)

Antes de llegar a Bergerac hemos visto un desvío a un pueblo que anunciaban como medieval, Les Pujols, y hemos decidido acercarnos. El tiempo no acompañaba pero nos ha respetado para que pudiéramos dar una vuelta rápida y hacer alguna foto que otra.


A las 17h más o menos, tras 9 horas de viaje, hemos aparcado el coche en Bergerac.
Bergerac es una localidad de unos 27000 habitantes situada en el departamento de la Dordogne, en la región de Aquitania. Su principal encanto son los paisajes que lo rodean y su casco viejo.
El Dordoña es el río que lo atraviesa.
El patrimonio de Bergerac se encuentra muy bien conservado y el que se renueva lo hace respetando los estilos arquitectónicos de los siglos pasados. La plaza de la Myrpe y sus casas con entramados pintorescos, la plaza Pélissière con la Iglesia de Saint Jacques (antiguamente parada en el Camino de Santiago), y el claustro de los Récollets (hoy casa de los vinos) son los principales reclamos turísticos de este pintoresco pueblo francés.
El punto negativo que le hemos visto es lo sucias que están las calles, hay muchas cacas de perro y eso que es fácil encontrar dispensadores de bolsas en cualquier rincón para que los dueños recojan 'los regalitos' de sus perros, pero nada, no deben ser del agrado de los ciudadanos.


Otro punto negativo se lo hemos dado a una de las trabajadoras (quizás la dueña) de La Maison de Cyrano de Bergerac. Se trata de una tienda de productos típicos de la zona: vino, pates, mermeladas.... Hemos entrado a curiosear y se ha acercado a nosotros para explicarnos los diferentes tipos de paté que había. No nos acababa de convencer nada de lo que veíamos pero hemos querido ser diplomáticos y le hemos dicho que íbamos a dar una vuelta y luego volvíamos a pasar. No habíamos salido de la tienda todavía, que se le ocurre decir en francés a otros clientes de la tienda: 'Estos españoles son terribles'. En fin! ha sido bastante tonta insultándonos y pensando que no la entenderíamos. Lástima por ella, pues se ha perdido una venta de 60 euros que le hemos hecho a otra tienda donde nos ha atendido una chica la mar de amable, en LOU PELOU. Una tienda en la que puedes encontrar varias variedades de vino de la zona, pates, mermeladas... en fin... un montón de caprichos en los que si te dejas llevar te puede pasar lo que a nosotros. Esta chica nos ha dado a probar tres tipos de vino diferentes, con explicaciones sobre cada uno de ellos. Y cuando alguien hace bien su trabajo se merece un reconocimiento.

El hotel en el que nos alojamos es el Hotel Bordeaux (38, Place Gambetta). El precio de la habitación doble con bañera es de 63€. El desayuno buffet son 9€/persona, y el parking privado 6€/noche.
El coche lo hemos dejado aparcado cerca del hotel, y como mañana es domingo no hemos tenido que pagar zona azul. La habitación no está nada mal. Es pequeña pero suficiente para dos personas. El lavabo también es pequeño pero no se necesita más.

Para cenar hemos ido a La Scala, un restaurante que no estaba nada mal. Jose se ha pedido un menú que constaba de entrante+primero+segundo+postre y yo me he pedido una ensalada de queso de cabra caliente y una omelette con jamón y queso. Hemos salido satisfechos por  40 euros entre los dos.

Luego hemos dado un paseo para bajar la cena y ver Bergerac con otra luz  (el puente estaba precioso) y ahora ya estamos en la habitación preparados para irnos a dormir.


Mañana nos queda por delante el camino a Tours.